En 1969 conocieron al músico Lee "Scratch" Perry, quien les produjo sus primeros singles realmente exitosos (siempre en el ámbito de la isla caribeña): "My cup", "Soul almighty", "Small axe" y otros. El bajista y el baterista de la banda estable del estudio de grabación de Perry, Aston "Family man" Barrett y su hermano Carlton respectivamente, se unieron a los Wailers.
Luego de ver a la banda en una presentación en Inglaterra, Chris Blackwell, director del sello británico Island, los contrató y les editó su debut internacional: Catch a fire (1973). El éxito en los países anglosajones fue inmediato, y creció aún más pocos meses después con el álbum Burnin' (que incluía el clásico "I shot the sheriff"). En su mejor momento, Tosh y Wailer abandonaron el grupo para emprender sendas carreras como solistas. Marley, lejos de amilanarse, tomó las riendas, incorporó como coristas a la banda vocal de su mujer Rita (las I-Threes) y, en 1975, lanzó un álbum que muchos consideran su obra cumbre: Natty Dread. Entre sus tracks se contaba el himno "No woman, no cry".
Ese mismo año, editó uno de los mejores discos en vivo de la historia: el vibrante Live!, que registraba sus noches de show en el Lyceum de Londres. Para esa altura, en Inglaterra y Estados Unidos era una estrella, pero en Jamaica era un ídolo nacional. Tan fuerte se hizo su influencia sobre el pueblo que la clase política –intento de asesinato mediante– lo obligó a exiliarse en Gran Bretaña. Allí registró, en 1977, Exodus, placa que le agregó varios temas a su lista de éxitos: "Jamming", "Waiting in vain", "One love/people get ready"; etcétera. Al año siguiente grabó Kaya (con varias referencias a la marihuana, hierba sagrada del rastafarismo). Survival (1979) fue su álbum más politizado, todo un manifiesto contra la injusticia social en su país y en África. Reforzó su posición tocando en un concierto organizado para celebrar la reciente independencia de Zimbabwe.
En el ’80 editó Uprising, que habría de ser su último disco. En la previa de una gira por los Estados Unidos, el músico de desmayó trotando por el Central Park de Nueva York. Los médicos le descubrieron un cáncer en un dedo del pie, que se hubiera podido tratar si no hubiera mediado un argumento religioso de Marley: sus creencias rastafaris no permitían las amputaciones. Poco después, la enfermedad se dispersó a su cerebro, hígado y pulmones. Murió el 11 de mayo de 1981, con sólo 36 años.
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